La villa nace en el interior de un bellísimo parque a las puertas de Florencia.
Existen datos históricos de esta propiedad que se remontan al siglo XV. La villa, cómoda y elegante fué construida en la segunda mitad del siglo XVII.
En los primeros años del 1900 se construyeron tanto las escaleras en piedra como los magníficos techos a bajorelieve, policromados a cajetines y las puertas (todas originales) que todavía conservan las antiguas cerraduras de hierro y las manillas de bronce.
Vista de los exteriores
El uso de la piedra, siguiendo la usanza toscana, se puede apreciar en toda la Villa: desde los marcos de las puertas a las escaleras, los rodapiés y las decoraciones en los suelos. Durante la reforma se realizó un minucioso trabajo de recuperación y restauración de todos los elementos originales de la vivienda, creando un ambiente de máximo confort y seguridad.
La villa consigue aún transmitir el sabor de las antiguas villas señoriales del 1700. Los amplios salones están decorados con magníficos techos a bajorelieve, policromados a cajetines e importantes muebles de época.
Cada ambiente ha sido restaurado respetando la estructura original y el estilo toscano de la vivienda.
La piscina nace en la zona sur de la Villa, sobre un solar de terracota imprunetina hecha a mano, con incrustaciones en piedra.
Una habitacion
Los jardines, ya existentes a principios del siglo XIX fueron redecorados al estilo romántico inglés. La superficie boscosa fué aumentada con la introducción de numerosas variedades exóticas.
Es todavía posible admirar una rica variedad botánica: desde los majestuosos cedros de la Atlántida a las palmeras; desde los bosques de bambú altísimo a los arbustos secolares y los característicos cipreses de la zona.
En la zona norte de la Villa se encuentra una magnífica viña y numerosos árboles frutales. Sin duda es un lugar encantado donde podréis disfrutar de momentos inolvidables.