En las colinas toscanas pueden pasarse las vacaciones reviviendo la atmósfera de las granjas de los cuentos, entre ocas, gallinas, vacas y caballos.
Hombres y animales viven y trabajan juntos para realizar el sueño de una isla biológica y, en la medida de la posible, autosuficiente.
Los huéspedes pueden participar en las actividades de la granja o bien dedicarse al más absoluto relax en uno de los dos acogedores apartamentos, perfectamente reacondicionados.
Los más pequeños tienen a Maya y Cleo, dos alegrísimos póneys con quienes podrán jugar y pasear.
Para los mayores, Linda y Gina, dos yeguas con muchísima paciencia y buen carácter que ofrecen la oportunidad de aprender a cabalgar incluso a quienes tengan un poquito de miedo de estos grandes amigos del hombre.
Con nosotros podrá saborear, siguiendo el ritmo de las estaciones, los sabores y aromas del huerto; nuestros platos se acompañan con el aceite de oliva extravirgen producido en la finca, y se preparan con la máxima sencillez. Si, por contra, quiere probar a cocinar usted mismo, nos acompañará al huerto, donde elegirá sus verduras, y le daremos consejos útiles para prepararlas.
El complejo de la casa de campo fue construido en torno a una antigua torre medieval, en un lugar soleado a 400 metros de altura.
Si bien está completamente inmersa en el verde de los bosques que la rodean, que se alterna con el plateado de los olivos, la granja Pontassieve 1054 ocupa una posición estratégica que permite a sus huéspedes la máxima variedad en sus jornadas: la cercanía de Florencia (a 30 kilómetros) permite interesantes excursiones culturales que pueden alternarse con momentos de paz en la atmósfera campesina. Saliendo directamente de casa se encuentran numerosos senderos señalizados que permiten muchos recorridos distintos, tanto a pie como en bici de montaña, siempre alejados del asfalto de las carreteras.
Con un breve paseo se llega a un lago donde practicar la pesca deportiva, en el valle inferior.
Dónde estamos
Pontassieve 1054 está a 30 km de Florencia, en dirección Mugello, en las laderas del Monte Giovi, a 350 m de altitud. A sólo 2 km encontramos una estación ferroviaria que nos permite llegar a Florencia en sólo 30 minutos.